Ser mujer en los tiempos del cólera

Por: Amelia Quesquén

De repente les puede sorprender un poco el título de este artículo, puesto que es fácil relacionarlo con alguna enfermedad o similar; no obstante, lo quise titular así por la aun (aunque en menor grado cada vez), enfermedad, que significa la desigualdad y exclusión de muchas actividades hacia nosotras.

Sé que puede parecer exagerado; sin embargo, si revisamos a las cifras que nos ofrece el SERVIR (Servicio Civil)[1], respecto a las brechas de desigualdad de género, nos daremos cuenta de algunos datos importantes, como el que: “La mayoría de cargos directivos son asumidos por hombres y sólo 03 de cada 10 funcionarios y directivos son mujeres” o que “Los hombres han percibido remuneraciones en lo últimos 07 años, 15% más que las mujeres”; así como otras cifras igual de sorprendentes.

Pero, ¿A qué se debe que aun en estos tiempos, se siga manteniendo esa brecha, difícil de cerrar? Y ¿Cómo el estado, en sus tres niveles (nacional, regional y local) puede lograr disminuir esa diferencia?

Podemos empezar autoevaluándonos, y con una mano en el pecho ser conscientes que somos una suma de experiencias, situaciones, valores, etc. Las cuales van a definir nuestra manera de comportarnos y tratar a nuestros compañeros; en ese paquete de situaciones que podríamos definirlas como vivencias, también se encuentran una serie de prejuicios, estereotipos, desigualdades, discriminaciones, etc. (cada uno en diferente nivel) , las mismas que muchas veces se refuerzan en las instituciones en las cuales ingresamos a laborar y llegan a convertirse, en algunos casos, en situaciones de discriminación de género, por parte de quienes tienen a su cargo la capacidad de contratación y deciden hacerlo por quienes discrecionalmente creen ser los correctos (cargos de confianza); ocasionando indirectamente un clima organizacional tenso (percepción de satisfacción en tu centro de labores); puesto que, siguiendo a la referencia que nos muestra SERVIR, existen al igual que varones capaces, mujeres las cuales se encuentran debidamente capacitadas para ser funcionarias u ocupar otros cargos.

Sin embargo, nos seguimos preguntando el: ¿Por qué? Sobre todo en el sector público, se siguen viendo esas prácticas. E identificamos, de acuerdo a la información que brinda el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables[2], tres limitantes fundamentales:

  • Déficit o limitada ejecución presupuestal dirigida a erradicar las brechas de género; pues se tiene que durante el año 2016 los 26 gobiernos regionales ejecutaron sólo el 0.07% en proyectos orientados a la reducción de brechas de género.
  • Los programas presupuestales promovidos por el Ministerio de Economía y Finanzas, carecen de productos y actividades orientados a la reducción de desigualdades entre mujeres y hombres.
  • Limitado cumplimiento de la ley Nº 28983, “Ley de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres”, que defines las políticas nacionales de obligatorio cumplimiento.

En ese sentido, y viendo las limitaciones a las cuales estamos expuestas y los motivos por los cuales no se logra cerrar esa brecha de desigualdad, así como el rechazo respecto a esas situaciones donde no se valore la meritocracia e igualdad de género, pero que lastimosamente no se ha erradicado por completo; el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, viene fomentando a través de talleres, la transversalización del enfoque de género[3], el cual consiste en evaluar las diferentes implicaciones de cualquier acción política sobre las mujeres y hombres, lo que incluye la legislación y programas de cualquier área o nivel, de manera que se beneficien igualitariamente.

Implica pues, que en cada entidad pública, las personas responsables del diseño, implementación, monitoreo y evaluación de cualquier intervención pública, tengan siempre presente el impacto que estas acciones van a tener en la vida de mujeres y hombres, orientándolas además hacia resultados de igualdad entre ambos.

Con esas precisiones y alcances respecto a ir poco a poco cerrando esa brecha de desigualdad de género entre varones y mujeres, es necesario hacer el llamado a las entidades públicas, para que a través de identificaciones de brechas de género, así como con una correcta asignación de presupuesto para el cierre de las mismas, se pueda lograr un avance en la disminución de desigualdades y por consiguiente conseguir un realce a la meritocracia y un mejor clima organizacional en su centro de labores, dejando atrás prejuicios, desigualdades, estereotipos y otras formas de discriminación.

[1] SERVIR (2017). La mujer en el servicio civil peruano.

[2] MIMP (2018). Brechas de Género: Cómo medir el avance hacia la igualdad entre mujeres y hombres?

[3] MIMP ( 2015): La Transversalización del enfoque de género en las políticas y la gestión pública.

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