La cuerda se rompe por el lado más joven

Por Amelia Quesquén:

El año pasado el Ministerio de Agricultura y Riego, en ese entonces con el Ing. José Hernández, a la cabeza, lanzaron por todo lo alto uno de los planes, a mi parecer, más involucrados con el desarrollo y formación de profesionales, el plan “Agrojoven”, el cual tendría una duración activa de 5 años y estaría dirigido a jóvenes de carreras relacionadas con ese sector, con el objeto de que realicen prácticas pre profesionales, profesionales y ayudas de tesis para contribuir a la mejora de sus capacidades, así como a consolidar aprendizajes de la formación universitaria. Uno de los factores más importante que tiene “Agrojoven” es que da oportunidad de realizar prácticas en campo, es decir, en los proyectos que MINAGRI a través de sus programas vienen implementando en las provincias del país, con la finalidad de que ninguna práctica sea en puestos administrativos.

La idea estaba genial, el primer año de implementación se dispuso aumentar el número inicial de participantes del plan; y, como todo lo nuevo, funcionó relativamente bien, a pesar de los desastres ocasionados por el “niño costero” en algunas zonas del país y la deserción de algunos practicantes que encontraron otras opciones laborales, dejando plazas sin cubrirse o no cumpliendo con el tiempo establecido de prácticas. Fui testigo y partícipe de que a lo largo del 2017 se lograron  avances importantes, como la creación de la plataforma digital, que se utilizó para  realizar los procesos de selección on-line (lo que permitió ahorrar en pasajes a provincia, viáticos al personal, hospedajes y un etc. bien largo); se estandarizaron los modelos de convocatorias, se crearon seguros para formación laboral ( se gestionó con las aseguradoras la compra de los seguros de vida y salud por el tipo de trabajo que realizaban, por un periodo de un año); asimismo, se fortalecieron los convenios de cooperación con algunas universidades del país y entre otros se estandarizó el modelo de los diplomas. El plan iba marchando bien, al menos con voluntad, que es lo que más se necesita para sacar adelante un nuevo proyecto.

Con ese ímpetu, la mayoría de los programas a los que designaron recursos específicos, cumplieron al terminar el 2017 con las metas presupuestales programadas. La colaboración de los administradores de las localidades donde se enviaban practicantes influyó de manera positiva, pues se sentían apoyados por su sector y empezaron a incluir a los jóvenes dentro de los planes de actividades de campo que se realizaban en las provincias, requiriendo así, en cada trimestre, más números de practicantes para sus zonas. Los administradores locales manifestaban que era un aprendizaje constante, el hecho de que los jóvenes compartan sus conocimientos universitarios, al mismo tiempo que se alimentaban de las experiencias de aquellos trabajadores autodidactas que no tuvieron la oportunidad de formarse en una casa de estudios, logrando así un consolidado de nociones, beneficiando a ambas partes, al practicante y al campesino.

Este año, con los cambios de ministros, llegaron también los cambios de prioridades, parece que uno de éstos fue el de dejar de priorizar “Agrojoven” y disminuir las metas programadas ¿Por qué motivo? No se sabe, son “políticas de gobierno” que a veces no resultan atractivas al ministro entrante. Lo que sí está claro es que no se ven las convocatorias y postulaciones masivas que se generaban en el primer año, es más, en algunos programas, el plan sólo funcionó el primer trimestre de éste año, en otros ni siquiera lo hizo, dejando sin oportunidad de postular y practicar a jóvenes que necesitan tener un primer contacto con el Estado, futuros profesionales que buscan tener experiencia y oportunidad de demostrar lo aprendido en aulas.

Es lamentable que parte de nuestras autoridades aún no logren comprender que la salida de un ministro no significa que los proyectos que promovió en su gestión se tengan que detener, al contrario; se debería de promover planes como éste, que involucren a jóvenes y su desarrollo profesional. ¡Apuesten por la juventud!

Me pregunto si el actual Ministro de Agricultura o quienes lo asesoran, habrán analizado lo que dejan de generar con ésta postergación de “Agrojoven” ¿Acaso no sería bueno seguir apostando por preparar futuros profesionales que aporten y conozcan la realidad de su sector? Entiendo que pueda resultar engorroso el asignar presupuesto, realizar modificaciones de partidas presupuestales o previsiones en algunos casos, pero no apaguen la voluntad de los jóvenes de querer aprender y poner en práctica lo que estudiaron. Este plan es necesario para el crecimiento de los jóvenes y con este, el crecimiento económico del país. ¡Tomen acciones y vuelvan a impulsarlo! En un futuro, el agro, se lo agradecerá.

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