Informalidad al volante, peligro constante

Por: Amelia Quesquén

Uno de mis primeros trabajos como abogada, apenas salí de la universidad, fue en una empresa que brindaba servicios de fiscalización a las normas de tránsito y transportes, las populares “fotopapeletas”, donde aparte del asesoramiento legal que se brindaba y las labores de concientización a través de campañas, vi muy de cerca la problemática respecto al sistema de tránsito y transporte de Lima Metropolitana y Callao.

Muchos de los grandes problemas que constantemente se veía dentro de los casos que se presentaban, eran aquellos generados, gran parte, por fallas humanas, como la informalidad en el transporte de personas, la velocidad al conducir, la falta de capacitación a los conductores, el no respeto a las normas de tránsito y transporte, la imprudencia del conductor y peatón, el exceso de carga, la invasión de carril, el estado de ebriedad de algunos de ellos, entre otros.

Esto lo comento, puesto que desde hace algunas semanas, vienen siendo parte del día a día los accidentes de tránsito que se informan, muchos de estos con grandes desenlaces fatales (como el accidente de Otuzco), donde el mayor porcentaje de estos son causados por transportistas “informales” o “piratas”, los cuales sin escrúpulo alguno, recogen pasajeros sin tener autorización, sin estar sus vehículos preparados, o ir a grandes velocidades sin respeto alguno de las normas de tránsito, trayendo como resultado accidentes en las carreteras, como a continuación los detallaremos: Choques: (1.535) de enero a octubre de 2019; seguido por los despistes (1.532), atropellos (154), atropellos y fuga (78) y volcaduras (68). De estos porcentajes, los choques han cobrado la mayor cantidad de víctimas fatales en lo que va del año: 312 en total. Cifras que son brindadas por la Policía de carretera, según las estadísticas publicadas en sus plataformas.

De lo manifestado anteriormente, tenemos que, entre enero y octubre de este año, 3.436 accidentes de carretera han causado la muerte de 632 personas; es decir, 63 personas mueren cada mes en las carreteras del Perú, y lastimosamente no vemos alguna acción de fiscalización inmediata por parte del estado, a través de sus organismos competentes  (MTC, SUTRAN, ATU, MUNICIPIOS, PNP) los cuales a mi parecer siguen sin tener una presencia determinante, debido a la duplicidad de funciones que presentan entre ellas, las mismas que traen como consecuencia el aumento de la informalidad que conocemos.

Por otro lado, es válido recomendar que se tiene que modernizar el mecanismo de fiscalización, tal como lo dijo el especialista Lino de la Barrera, experto en temas de Tránsito y Transporte, “Mientras sigamos utilizando mecanismos de fiscalización que corresponden al siglo XIX, no vamos a cambiar. No puedo pensar que voy a controlar el riesgo de un accidente controlando en un puesto a la salida de las ciudades. Eso está bien para ciertos aspectos básicos de seguridad”; asimismo, añadió que: “Tenemos que avanzar a que el cumplimiento de la norma sea obligatorio para todos aquellos que conduzcan en el Perú, que el conductor se sienta controlado”. Dijo.

De lo manifestado anteriormente, podemos concluir que existe responsabilidad compartida, por un lado, los organismos competentes, que deberían encargarse de fiscalizar constantemente el cumplimiento de la normativa respecto al tránsito y transporte, implementar mecanismos modernos de fiscalización y coordinar con los establecimientos de salud u hospitales las atenciones inmediatas en casos de accidentes. Y por otro, nosotros como ciudadanos, que deberíamos dejar de apoyar la informalidad y denunciar los casos de violación a las normas, que seamos testigos.

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