El sueño del precioso

Por: Luis Alberto Gutiérrez

“Yo estoy preso, causa, preso porque le metí tres balazos a una tía porque no se dejó quitar la cartera pe’, uno aquí, aquicito en la cadera, otro en la cara y otro en la panza, pucha que la sangre me saltó, causa, el ojo se le salió a la tía y yo fugué al toque antes que llegara la tombería, luego un soplón me tiró al agua y sala’o; a la firme que me llegó pe’ varón, ¿qué iba a hacer?, tenía que sacar algo para mi cloro, ¿qué? ¿trabajar?, nada, primo, eso no es para mí, que trabajen los cojudos, yo me gano la plata así domás y lo mejor es que aquí dentro del penal tengo comida, camita, una colcha y mis causas están conmigo, mi collera, total, una entrada más, una entrada menos, la misma vaina es, un chuzazo por aquí, me hago respetar, un chuzazo por allá y ya soy el man, soy el man de todito mi pabellón pe’ mano’. ¿Qué va a pasar?, ¿tú me estás hablando a mí?, mírame bonito, chibolo, ah, mírame bonito que te mando pal’ otro lado y acá no pasó nada, ya sabes, mírame bonito y recuerda mi cara, primo, recuerda mi cara…

Uy, varón, ya hay unos cien infectados por ese virus, pe’, aquí en el penal, ese virus que ni sé su nombre, ¿colegio?, oh tú estás bien mal, ¿no?, yo dejé el colegio nada más pe’ causa, estudiar no es para mí, causita, pero ya, mira, hay que hacer un motín, pe’, nos bajamos un par de tombos, vas a ver cómo al toque todos nos van a mirar, mira, pe’ causa, hazme caso, batería…

¡Primo!, dicen que nos van a indultar, batería, nos largamos de aquí, ¿sabes qué es lo primero que voy a hacer cuando salga?, le voy a dar vuelta a ese idiota que se metió con mi jeva, pe’, primo, al Lalo, a ese tara’o que me tiró al agua. Ya vas a ver, espérame a que salga, espérame nada más, solamente le pido a la Sarita por mi santa madre que me saque de aquí al toque para que veas cómo le parto toda su cabeza y más bala le va a caer pe’, espérame nada más…

¿Aló, vieja?, ya estoy libre pe’, espérame en la casa que me hago un par de lucas por aquí y te llevo algo, pe, espérame nada más, viejita, ya me sacaron ya, espérame en la casa, hazme algo rico, ah, tú ya sabes ya, vieja…

Flaca, ¿tienes hora?, ya, ya, pasa, pasa el celular, flaca; pasa, pasa, nada más flaca, ¿a que no me vas a dar nada?, ¿no me vas a dar nada?, mira mi cuete flaca, pasa, pasa, ¿no me vas a dar nada?, ¡pum!, ¡pum!, chibola estúpida… no, no, jefe, no, yo no quise pe’ jefe no sea malo, no, vieja, no voy a llegar para comer pe’ vieja… viejita, ayúdame, jefe yo no quería, jefe, jefe, perdóneme.”

Déjame decirte algo, primo: tú estás preso, preso porque eres un maldito presidiario. Preso porque eres un criminal. Preso porque cometiste un delito, preso porque en el Perú la falta de cultura es ser bacán…“el bacán”; estás preso, causita, porque en el Perú el maleante de barrio, el bronquerito de cuarta, el mequetrefe que tiene una punta o un cuete es el líder de la quinta, preso porque así no exista justicia en el Perú existen muertos a manos de ellos, a manos tuyas, estás preso, primo, preso porque los maleantes están en la cárcel, porque ya mucho tienen con una cama, con comida gratis, con drogas gratis, con un colchón gratis, porque primo, si estás en cana y te violan es tu suerte, varón, algo habrás hecho, causa, porque la ley es la ley aquí y porque si estás en cana y te cortan y te sortean y te rifan es porque la fregaste y porque enfriaste a alguien o porque te quisiste pasar de vivo con alguna billetera, con alguna cartera, con algún celular.

Porque primo, mírame a los ojos y dime la verdad: ¿te dolió cogotear a la flaca de la vuelta para quitarle su plata y de paso le manoseabas las tetas un poquito para quitarte la calentura un ratito?, porque varón, ¿te dolieron las patadas que le metiste al chibolo para quitarle cinco lucas y luego escupirle en la cara y reventarlo a zapatazos hasta dejarlo desfigurado?, ¿sabes cuánto lloró su viejita en el velorio?, porque, batería… ¿te dolió la punta que le clavaste a tu flaquita porque te dijo que no quería darte su celular? ¿te dolió verla sangrando en el piso mientras tú corrías como un maricón?, ¿te dolió el plomazo que le metiste al vecino porque te miró mal? ¿Sabes cómo viven sus cuatro calatos ahora?, ¿sabes qué comen?, ¿te dolió dejar viudas, viudos, madres sin hijos e hijas sin padres?, ¿te dolía cuando te reías, varón? Cuando gozabas tus “hazañas” con tus patas de la esquina, ¿te dolía cuando te inyectabas heroína o te reventabas la ñata con coca luego de vender ese celular o canjear esa billetera por unos cuantos quetes?…

Cada uno está donde merece estar, primo. Si tú estás aquí dentro y yo estoy aquí afuera es porque yo he hecho las cosas bien y tú no, tan simple como eso. No pidas justicia porque justicia para un maldito presidiario como tú no hay, la justicia se apagó así como tú apagaste todas las vidas que sabes y que aún no menciono y menos enumero.

Ahora sí me voy, varón, me tengo que ir.

Suerte, primo. Suerte, batería.

 

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