¡Dios bendiga a la República del Perú!

Por: Erick R. Vásquez Guevara

Si hace algunos años las elecciones presidenciales se sometían al criterio de “el mal menor” y unos meses atrás la ciudadanía se preguntaba por los próximos candidatos a la Casa de Gobierno, parece que estos últimos días permiten avizorar que el citado criterio electoral desaparecerá en la campaña presidencial de 2021 y las preguntas referidas a buscar un nuevo líder nacional encuentran respuestas en las figuras de George Forsyth y Salvador del Solar.

Por un lado, podemos observar el trabajo municipal y social que ha comenzado a realizar George Forsyth, el exfutbolista aliancista, quien no dudó en combatir las mafias que habitaban en el Emporio de Gamarra. Por el otro lado, tenemos a Salvador del Solar, el actor de la pantalla chica y grande, quien ahora es considerado como un político peruano valiente por su presentación en el Congreso de la República para plantear la última cuestión de confianza.

“¿Existe algún candidato más?”, podemos preguntarnos y las respuestas se elevarán desde diferentes direcciones. Entiendo que sí, sí hay muchísimos más candidatos, sin embargo, considero que los personajes políticos aún se mantienen inmaculados de mayores cuestionamientos y ambos podrían brindar una contienda electoral digna de una ciudadanía que exige presidentes a la altura de las circunstancias y de un bicentenario que se presenta como la ilusión de un mejor país.

No obstante, conviene recordar que existe un camino recurrente y poco meditado en nuestro país. Me refiero al “voto facultativo”. La Constitución Política del Estado, el inciso 17 del artículo 2 señala: “Toda persona tiene derecho: (…) Los ciudadanos tienen, conforme a ley, los derechos de elección (…)”. Entendemos, entonces, que nuestra Norma Suprema nos permite el derecho a elegir y/o ser elegido, sin embargo, considero que este derecho debe ser de carácter facultativo, pues así como cualquier persona tiene la facultad de comprar un celular, toda persona debe tener la facultad de elegir. Por ello, considero que el Estado no debería obligar a las personas a acudir a las urnas, donde las posibilidades son conocidas: emitir un voto, viciar el voto, o votar en blanco. Sin embargo, para que la ciudadanía acuda a las mesas de votación haciendo efectivo el uso facultativo de su derecho a elegir, el Estado debería ocuparse de generar convicción cívica de la importancia de emitir un voto por futuro presidente, gobernador regional, congresista, o alcalde, ya que en forma directa o indirecta, estos son quienes guían nuestro país, región o localidad.

Debates más o debates menos, lo cierto es que se aproximan las campañas electorales del año  2021 y ya poseemos dos candidatos presidenciales para nuestro bicentenario. ¡Dios bendiga a la República del Perú!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *