Cero en conducta

Por: Amelia Quesquen

Desde hace más de 30 días el ejecutivo viene dando una serie de medidas económicas, laborales, asistenciales entre otras, para mitigar los efectos del COVID 19, así como evitar la propagación del mismo, sin embargo, vemos día a día como a pesar de los esfuerzos que se vienen haciendo como Estado (el cual no significa que sean los suficientes) somos nosotros los principales promotores del incumplimiento de estas medidas y por tanto la propagación masiva del virus en la sociedad.

Una de las primeras medidas adoptadas por el ejecutivo, en cuanto a la menor propagación del contagio, fue el “pico y género”, que consistía en otorgar tres días de la semana a las mujeres, para poder salir a comprar lo necesario y tres días a los varones. Esta medida no funcionó en su totalidad ya que seguimos arrastrando una serie de conductas machistas y se veían largas colas y desorden los días de mujeres y muchos hombres desorientados en su día de compras, por tal motivo, revocaron la medida y se determinó que solo una persona por familia deberá realizar las compras necesarias, causando nuevamente el desorden y confusión en la sociedad, puesto que es imposible controlar que solo una persona salga por familia y fuimos testigos a través de los medios de comunicación como se aglomeraron de gente los mercados como si fuera un día cualquiera e hicieron caso omiso a toda restricción dada por el presidente.

Aunado a este desorden, tenemos el que provocan las largas colas en los bancos para cobrar el bono de las familias vulnerables, retirar la devolución de pagos en exceso de la SUNAT, realizar trámites de apertura de cuentas para la devolución de las AFP, entre otros, que hacen de los centros financieros un foco de contagio altamente vulnerable y que se hubiera podido evitar si tuviéramos un gobierno que promueva las políticas tecnológicas y gestione el acceso al DNI electrónico, el cual permitiría tener en su base de datos, las cuentas de las personas que necesitan realizar cualquier trámite y generarlas virtualmente, sin necesidad de causar aglomeraciones.

Del mismo modo, se tiene a la gran cantidad de irresponsables que salen después del toque de queda sin necesidad alguna, y que se juegan la vida y la de sus familiares, los cuales si bien con ayuda del ejército y la PNP (a los cuales les faltan el respeto y los enfrentan) vienen deteniéndolos y procesándolos por incumplimiento del estado de emergencia, no es suficiente.

Por ese motivo, que habiendo agotado la forma de comunicarse y hacer entender de manera racional a la población de lo vulnerable que somos ante este virus y después de darse cuenta que la sociedad peruana está tan lejana de tener una cultura de protección a la salud, el día de ayer se publicó el Decreto Legislativo 1458 el cual faculta imponer multas que van desde S/. 86.00 a S/. 460.00 soles, a aquellos que incumplan las medidas impuestas en el estado de emergencia, pues se considera que afectando a los bolsillos de los infractores, se evitará que sigan infringiendo las medidas de protección.

Frente a esa acción, la cual definitivamente es perfectible, nos deja como mensaje lo mal que estamos como sociedad, pues si bien hay un porcentaje de personas que cumple la cuarentena porque tiene la necesidad de más adelante seguir trabajando, ver a su familia que tiene lejos y viene apoyando a las familias vulnerables, todo ese esfuerzo cae en vacío por el gran porcentaje de personas que se creen inmortales y que piensan que por seguir la recetas de WhatsApp van a evitar el contagio y siguen incumpliendo el toque de queda, van al mercado sin mascarillas ni protección, no respetan la distancia establecida, salen con cualquier excusa para verse con los amigos, falsifican pases de tránsito, salen a hacer deporte, hacen “delivery” de cosas no esenciales, viajan falsificando actividades, entre otras, y luego culpan al estado de la propagación de la enfermedad.

Sean conscientes que ese comportamiento traerá como resultado el colapso del sistema de salud, la pérdida de sus familiares y la ampliación de la cuarentena por varias semanas más, entiendo que son tiempos muy difíciles y que este virus afecto a todos de manera brutal, pues dejó sin empleo a muchos y lejos de sus lugares a otros, sin embargo, lo peor que podemos hacer ahora es desesperarnos, por el contrario, valoremos la vida antes que el dinero, tengamos en cuenta que si estamos sanos y vivos tendremos otras oportunidades para volver a salir adelante, estamos a tiempo de disminuir la curva de contagios, siempre que seamos obedientes frente a las medidas de prevención que se vienen tomando y solo así podremos edificar un nuevo comienzo.

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