Alto a las AFPs

Por: Alexis Meléndez

En la Campaña del 2016, una de las principales propuestas que promovió la candidatura Presidencial de Alan García fue la libre desafiliación de las AFPs. Desde aquel año, no hemos percibido ninguna iniciativa que genere un cambio significativo y beneficioso para los aportantes.

Pero ¿Qué son las AFPs? Las AFPs son las Administradoras de Fondos de Pensiones que fueron creadas durante el Gobierno de Alberto Fujimori en 1993 y en estos 27 años pasaron de ser 8 a 4 las administradoras de los fondos de pensiones. En nuestro país se desarrollan dentro del Sistema Privado de Pensiones, el cual es supervisado y fiscalizado por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). En otras palabras, las AFPs administran el dinero que aportan los trabajadores para recibir una pensión luego de su jubilación.

En el Perú son más de 7 millones de afiliados, trabajadores, que en hechos concretos, han aportado obligatoriamente durante años a las AFPs para luego recibir reducidos montos de pensión que no cumplen con la expectativa del aportante, ello causa disconformidad con el sistema de pensiones que pareciera sólo vela por los intereses económicos y particulares de las AFPs. Esta afirmación podrá incomodar a quienes representan a las AFPs o podrán tener un sinfín de argumentos y advertencias económicas, pero lo cierto es que lo demostrado por ellos, en los últimos años, sólo pareciera evidenciar un fin usurero a pesar de que los aportes suponen el derecho a recibir una pensión justa y digna por los años de trabajo. 

A esta problemática acompaña la pandemia provocada por el COVD 19 que afecta a todas las naciones del mundo, ello promovió que un grupo de parlamentarios presente la iniciativa legislativa que permita a los afiliados el retiro del 25% de los fondos para poder enfrentar la crisis sanitaria, pero esta propuesta coyuntural no soluciona el problema de fondo y ello tiene que enfocarse con la necesidad de promover un nuevo sistema privado de pensiones, más social e inclusivo, que le permita al afiliado recibir mayor rentabilidad por sus fondos y que se promueva el ingreso de nuevas entidades  financieras que permitan la competencia y mayores beneficios a los trabajadores. Ello es lo urgente. Por ejemplo, un afiliado debe tener el derecho de tomar una parte de su fondo para dar la cuota inicial de una vivienda, que le permitirá tener seguridad y desarrollo, no sólo para él, sino también para su familia, ello constituye lo mínimo e indispensable para que el sistema pensionario privado mejore y se fortalezca.

Asimismo, el nuevo sistema de pensiones requiere que se elimine el oligopolio y aquella percepción dónde los aportantes pierden y las AFPs siempre ganan. Las AFPs deben aplicar las comisiones sobre el fondo que se administra y no sobre los sueldos de los trabajadores, además deben retribuir una pensión justa que no esté restringida a los años de aportes sino a la cantidad del aporte. Y finalmente debe consagrarse el Derecho a la libre desafiliación por ser de justicia social.

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